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La caída en el adulto mayor, un síndrome por solucionar.

La caída en el adulto mayor, un síndrome por solucionar.

 

Hace unos días tuvimos la oportunidad de platicar con una amiga, la Dra. Ma. Patricia García Sánchez, de 47 años de edad, y con 25 años de experiencia en la carrera de medicina, de los cuales 12 años han sido en geriatría y gerontología, tocamos un tema sobre una patología que pocos nos damos cuenta, la caída en el adulto mayor.

Para iniciar quiero que sepan qué es la caída de acuerdo a la Organización Mundial de Salud, se considera una caída a cualquier evento que tenga como consecuencia la pérdida del equilibrio y la precipitación del cuerpo de la persona contra el suelo o contra cualquier estructura firme que lo pueda contener[1].

Consecuentemente, la caída en el adulto mayor, en geriatría, es un padecimiento de tipo multifactorial, dividido en factores intrínsecos, que derivan de alguna patología existente en el adulto mayor, y en factores extrínsecos, que tienen que ver con el entorno donde se desenvuelve. 

Entre algunos de los factores intrínsecos están los trastornos de la marcha, deficiencias o alteraciones visuales o auditivas, padecimientos cardiovasculares y patologías, como la incontinencia urinaria, crisis hipertensivas, la diabetes al estar asociada a datos de deterioro neurológico y en la funcionalidad del pie, parkinson, la depresión, ya que un paciente deprimido aparte de que va andar desmotivado, puede crear vicios de su postura. También la demencia y ansiedad, pueden provocar que la persona tenga un estilo de vida agitado, y eso es un potencial riesgo de caída.

Consecuentemente a los adultos mayores se les clasifica en 3 tipos en cuanto al riesgo

  • Bajo riesgo, menor de 70 años y que llegó a padecer una caída por un descuido en su entorno, como un resbalón, un tropezón, etc.
  • Mediano riesgo que son adultos mayores entre 70 y 80 años que tiene algunos de los factores que anteriormente señalamos como intrínsecos, por lo menos uno.
  • Alto riesgo que son pacientes entre 70 y 80 años o más, pero que comúnmente están institucionalizados; lo cual incrementa el alto consumo de medicamentos, la polifarmacia, aumentando la dependencia del paciente y obviamente el descuido y el aislamiento que tanto padecen los pacientes institucionalizados. 

 

Es importante tener en cuenta que la mayoría de los adultos mayores no tiene 1 o dos de los factores de riesgos, sino tienen múltiples factores de riesgo, por lo que es indispensable que tanto el personal, los familiares y el propio adulto mayor, y por qué no el propio gobierno recibamos educación sobre la gestión de la educación para la salud.

“Abandonar esa cultura del individualismo e involucrar al personal de enfermería, trabajadores sociales, al médico, al fisioterapeuta, es decir, actuar en conjunto para que no solamente detectemos este síndrome, sino que también le demos una solución, ayudemos a revertir o a resolver lo que le condiciono la caída (Dra. Ma. Patricia García Sánchez)”.

Lamentablemente, la mayoría de las personas, relaciona la caída del adulto mayor con un evento natural de la edad, y no lo identifican como un padecimiento. Por ello es indispensable que como profesionales de la salud recolectemos toda la información pertinente que nos haga identificar que el paciente está en el riesgo de caer. Y dentro de esa anamnesis nos enfoquemos en considerar como vive nuestro paciente, su entorno, vivienda, ya que la mayoría de las caídas ocurren en:

  • Vivienda con el 54.7% (tasa de 87.7 por cada cien mil personas adultas mayores);
  • Calles y carreteras con el 7.5 %
  • 30.6% de los casos se desconoce el lugar de ocurrencia[3]; 

 

Cabe mencionar que el adulto mayor es demasiado vulnerable a una caída debido a la edad, el género (en este caso el más vulnerable es el género femenino) debido a sus condiciones físicas o el simple hecho de pasar más tiempo en el hogar; al estrato socio-económico, porque una persona a mayor estrato socio-económico va a tener mayor tendencia a disciplinarse, cuidar su cuerpo y disminuir los riesgos de caída. 

Una vez que ya entendimos lo anteriormente mencionado, llegamos a la conclusión que es muy importante el implementar una cultura para la prevención de caídas del adulto mayor, sin olvidar que el 25% de adultos mayores que sufren una caída llegan a tener algún tipo de fractura, y el 5% de estos van a necesitar un ingreso hospitalario, que pueden ser entre 7 días hasta 3 semanas, lo cual significa que el paciente esté hospitalizado[4] y que el sistema de salud tenga que soportar una inversión de tanta gestión económica[5].

Adicional a esto se considera que el síndrome de caídas del adulto mayor origina hasta el 30% de las muertes del adulto mayor[6] y el 70% restante llega a tener algún tipo de complicaciones o desarrolla un grado de dependencia que llegue a implicar que requiera de un cuidador, lo cual impacta al núcleo familiar y si el núcleo familiar tiene un impacto negativo repercute en la área social y comunitaria.

“La caída en el adulto mayor es un padecimiento altamente prevenible al igual que altamente devastador (Dra. Ma. Patricia García Sánchez)”.

Consecuentemente, el disminuir el índice de caída del adulto mayor favorece al ahorro del sector salud, y sobre todo cuando medimos la cantidad de pacientes que quedan con lesiones que pudieron evitarse; así que definitivamente aparte del impacto económico, también hay un impacto social, porque alrededor del mundo ocurren aproximadamente más de 37.3 millones de caídas al año, que pudieron haber evitado llegar a ese resultado.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

[1] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/falls

[3] https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/207103/ModeloCaidas2.pdf

[4] Base de egresos hospitalarios 2013; SAEH 2013, DGIS-SS y Proyecciones de la población de México 2010- 2050 del CONAPO.

[5]  http://www.dgis.salud.gob.mx/contenidos/basesdedatos/bdc_egresoshosp_gobmx.html

[6] Base de defunciones 2000-2013 INEGI-SS; SEED 2000-2013, DGIS-SS y Proyecciones de la población de México 2010-2050 del CONAPO. 

Ma Patricia Sanchez Garcia
drmpatricia@hotmail.com

Dra. especialista en Geriatría y Gerontología. Directora y Cofundadora de ENPHES Escuela Para Gente Grande (Experiencias Educativas Para la Salud y Realización Personal del Adulto Mayor)